Un viaje de ida (la Tierra es redonda)

Como sujetos que somos y en los cuales nos vamos constituyendo desde el día en que nacemos, nos encontramos en constante cambio, transformaciones que se tornan imperceptibles en la cotidianeidad de los días pero que definitivamente pueden ser evaluadas en periodos de tiempo largos. De esta forma es que vamos dejando cosas en el camino y nos vamos apropiando de otras mientras la nostalgia nos hace, de tanto en tanto, mirar para atrás y dudar. La adrenalina, la ansiedad y la incertidumbre se apropian de nuestro cuerpo por no saber cómo el siguiente paso repercutirá en el ser, el mismo que en unidad siempre tiende a la multiplicidad, una multiplicidad mutante. Es que hay tanto por experimentar, por vivir, por conocer… de los más diversos ámbitos, de los más dispares niveles, la complejidad del mundo nos acecha por todos lados.
Las situaciones más superfluas nos transforman, imperceptible o conscientemente, somos sujetos dinámicos en constante constitución. Apropiándonos de o simplemente transitando diferentes entornos, estableciendo vínculos o meramente frecuentando distintas personas vamos moldeando nuestra identidad, determinando nuestro rumbo. Y es un viaje de ida, sin retorno…porque a medida que nos acerquemos a destino, el horizonte naturalmente seguirá estando lejos, porque no hay fronteras…(la Tierra es redonda).



“Empiezo a comprender que allí donde hay límites hay también, en el otro lado, más allá de mis particulares confines, otras voces, otros cuerpos, otros mundos (…) Llevado hasta el interior de este país fronterizo, examino el espacio potencialmente más lejano: la posibilidad de otro lugar, otro mundo, otro futuro.”
Ian Chambers
"Migración, cultura, identidad"